[HISTORIA]

La historia como motor de la Historia

Coordina: Colectivo por la memoria de los Pueblos “Numancia en Pie” & colectivo “De la roca al metal: Arqueologia experimental de Nuestra Iberia” –Granada, Zaragoza.

Contacto: Javier García Fernández – antesquealpapaprefierounapapa@hotmail.com

Historia-motor

La presente mesa trata de generar un debate en torno a las claves para la interpretación del pasado. Se parte de las reflexiones sobre el hecho histórico en sí, y los diferentes procesos que llevan a su interpretación y a la construcción de un relato en torno a este hecho histórico de manera que construyamos un relato mas amplio sobre el pasado que podemos llamar Historia.

Se partirá de una crítica a las historicidades positivas, a la Historia fáctica, a la Historia de las obviedades numéricas. Se parte por tanto de una crítica positiva de las concepciones decimonónicas de las Historias nacionales y Universales, para tratar de atravesar el modo en el que habitamos, construimos y formamos parte de la construcción de ese relato histórico.

La crítica que aquí subyace no nace de la pretensión positiva de transformar las objetividades construidas desde las instituciones del estado frente a la sociedad, sino del deseo y la necesidad de generar una Historia propia alejada de las construcciones/reflejo que el poder construye sobre los cuerpos a través de ciertas reflexiones.

Invitamos pues a todas aquellas que tengan cierta vocación o inclinación a pensar la Historia desde abajo o desde arriba a participar en este debate donde nuestro principal objetivo es generar un modo de entender y pensar la Historia como potencia y motor de la propia Historia (regeneración vital de la horda paleolítica).

Para nosotros la Historia no es una compilación de datos, ni siquiera una construcción honesta del del pasado, en base a documentos que han sobrevivido al pasado. Dice Walter Benjamin que “la historia es objeto de una construcción cuyo lugar no es el tiempo homogéneo y vacío, sino el que está lleno de tiempo del ahora”. Para nosotros la Historia contemporánea de los conflictos sociales y la violencia política no es un hecho descifrable, sino un hacer-relato de la memoria de las personas que vivieron estos procesos en el pasado como herramienta de emancipación en el tiempo del presente.

La Historia del estado nacional es un absoluto biopolítico, se pretende sin afuera, reviste y asevera todas las dimensiones de la existencia, comporta todo aquello que se ha dado, que ha sido.

Diremos de la biopolítica que es cierta tendencia del Estado Moderno a controlar todos los procesos vitales de las personas. Así como el Estado Moderno trata de controlar, educación, creencias, producción y reproducción, alimentación y formas de participación política y social, el Estado Moderno también procura el control de otras necesidades básicas de la comunidad como el pensamiento y el pasado.

La Historia nacional o Universal decimonónica se pretende como una secuencia ordenada de obviedades producida desde las instituciones estatales con el fin, a nuestro juicio, de justificar la lucha de clases en el seno de los pueblos.

La Historia de lo-que-realmente-ocurrió es la objetualización de los cuerpos, su mercantilización y su puesta en valor. La Historia no es taxonómica, nace del encuentro de sensibles constituyentes, de relatores y receptores de la Historia. Las cátedras de Historia son el dominio mas evidente del funcionamiento tecnoburocrático-imperial de las relaciones biopolíticas de la Historia.

La construcción de la Historia Nacional desde la Institución Pública, ha revelado la dimensión mercantil de la fuerza de trabajo y su dominación por la economía política del capital. En el seno del Estado moderno y su necesidad de una Historia Nacional, la exigencia de orden reviste la forma de la exigencia de dominación mas absoluta.

Para nosotros, se trata de concebir cierta legitimidad constituyente, cierta relación contextual entre los cuerpos y las palabras de la Historia. Se trataría por tanto de construir-el-modo-deconstruir un método que no contemple un hecho situado, sensible de estudio, de un ente delimitado definido y estructurado del que se extraer mediante datos las verdades semi-objetivas o subjetivizantes, sino que por el contrario que parta del carácter de inexistencia fáctica del hecho histórico (el pasado no existe) mas allá de esas voces de nuestro interior que construyen su espacio de efectividad. Se trataría por tanto de construir no tanto un espacio de cuerpos que producen voces, sino un espacio de voces que terminar por constituir cuerpos, esto es, soñar palabras que nos hagan construir lugares, pensar la Historia como motor de la Historia.

La Historia en el seno de las llamadas Ciencias sociales, las entendemos como ciencia de las problematizaciones, herramientas humanas para indagar en las llagas de lo humano. La tarea para nosotros de las Ciencias sociales sería encontrar preguntas y tirar del hilo, mas allá del espíritu normativo de las historicidades positivas recetarias, de las historia de los hechos, queremos pues una Historia que piense el acontecimiento.

El Historiador como sumo sacerdote de la verdad teológica traiciona su obsesión por una verdad de la providencia histórica, a saber, que no existe una Historia lineal de lo-que-realmente-ocurrió.

La cuestión ahora sería como pensar la manera en la que los tejidos de palabras vivas dan lugar una verdad, no absoluta, sino encarnada, una verdad de la tierra, no de los cielos, aunque las verdades de la tierra den lugar a las verdades de los cielos.

Desde una visión del Todo:

¿Existe una Historia como tal? ¿Qué Historia para quien? ¿Qué es y qué siginifíca la Historia de los Pueblos? ¿Existe una Historia mas allá del relato? ¿Quién posee la legitimidad política para generar este relato historico? De las Historias nacionales a la Sociedad contra el Estado.¿Puede la Historia alcanzar un conocimiento objetivo o verdadero? ¿Como hemos de pensar y definir la responsablidad histórica del historiador hacia los-hechos-realmente-ocurridos en una comunidad de la que no ha sido parte?

Desde una visión del Nosotros. Historia, comunidad y Territorio:

La Historia como proyeción de lo político desde lo común. La historia como relato sesible de nuestros antepasados. ¿Cómo pensar y construir una ética política que construya una propuesta política en el presente? ¿Una Historia de la economía política desde las relaciones comunitarias de los pueblos y comunidades ante las instituciones de poder? Del antagonismo entre terror y virtud, de la Historia como motor de la propia Historia.

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